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| valoración: 3 de 5 |
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| de
Mario Díaz López |
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| tít. original: |
Me and You and Everyone We Know |
| año: |
2005 |
| duración: |
90 min. |
| país: |
USA / UK |
| director: |
Miranda July |
| guión: |
Miranda July |
| fotografía: |
Chuy Chavez |
| música: |
Mike Andrews |
| reparto |
John Hawkes, Miranda July, Miles Thompson, Brandon Ratcliff, Carlie Westerman, Brad Henke |
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No diré yo que esta película es original, diferente, arriesgada y que no apeste ese aire seudo indie-cool que se fabrica en todas los filmes que pasan por Sundance (o casi todos). Y encima éste va de artie... El caso es que si tenemos esta predisposición, es bastante probable que no nos convenza 'Tú, yo y todos los demás', de Miranda July. Está claro que, según qué persona vaya a verla, te pueden decir que es una pedantería sosa y sin gracia o una bonita historia de amor naif. Pero si nos dejamos los prejuicios en casa, podemos disfrutar de una cinta de gran atractivo visual con unos personajes apasionantes y unos diálogos rebosantes de ingenio.
Soledad, miedo y obsesiones se pasean por todos y cada uno de los habitantes de este filme coral, donde sobresalen los dos protagonistas, Richard (John Hawkes), un vendedor de zapatos que se acaba de divorciar, y Christine, una solitaria (y frustrada) videoartista que se gana la vida como 'taxista' de ancianos, a la que da vida la también directora y guionista del filme, Miranda July. La relación que se establece entre ambos marca los tiempos de la película, su comienzo y su final.
A muchos les podría parecer que el guión no es más que un pretexto para mostrar situaciones insólitas (muchas de ellas llenas de comicidad) y planos de innegable calidad técnica (algunos son realmente brillantes), acompañados de una música emocionante y totalmente hipnótica. Y sí, muchas veces, parece que sólo se trata de eso. La pregunta que cabría plantearse es: ¿y qué tiene de malo?
Aunque la personalidad de los personajes sea más bien difusa, es fácil sentirse identificado con alguno de ellos y con todos a la vez. Y no precisamente con las rarezas que cada uno tiene, sino con la manera que tienen de enfrentarse a ellas. Unos las esconden como debilidades vergonzosas (a veces la película recuerda, salvando las distancias, a 'Happiness', de Todd Solonz) y otros se arriesgan a enseñárselas al mundo, porque compartirlas con alguien afín a ellos es lo que más les puede acercar a la felicidad. Superar las frustraciones y lanzarse a la piscina es el mensaje que se oculta bajo las curiosas motivaciones y caracteres del reparto.
Y es que en el fondo, esta película coral lo es por algo. Porque la individualidad aquí no es lo importante. Lo fundamental es lo que comparten y se diluye en todos ellos (y gran parte del género humano): la frustración que produce la vida y el valor de enfrentarse a ella.
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