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Fue con el estallido de la Primera Guerra Mundial cuando Alemania se convirtió en la segunda potencia mundial en cuanto a cine se refiere, compitiendo directamente con América. Con el fin de contrarrestar la propaganda aliada del enemigo, el gobierno, con la ayuda de la banca y de industrias aliadas, crea, en 1917, la UFA (Universum Film Aktiengesellschaft) reuniendo a los mejores productores, directores, guionistas, actores y técnicos del momento.
La producción alemana se centró en cuatro temáticas: cine espectacular,, kammerspielfilm, nueva objetividad y cine expresionista, en el cual está incluido la película que nos ocupa, Nosferatu.
El cine expresionista alemán se caracteriza por dar importancia a la composición de la escena con leves movimientos de los personajes. La importancia que los decorados tienen, los grandes contrastes de formas, la ruptura de arquitecturas, la inclusión de elementos pictóricos, tienen su equivalente no en los movimientos extraños de los actores como se cabría esperar, sino en el profundo maquillaje contrastado de sus rostros que muestran que en el interior, aunque se muestren imperturbables, los personajes están tan desequilibrados como los entornos en los que se mueven. Tal metodología se ha interpretado como un involuntario reflejo moral del angustioso desequilibrio social y político que agitó la República de Weimar y acabó arrojando el país a los brazos del nacionalsocialismo.
Pocas son las películas consideradas expresionistas y algunos críticos defienden que solo existe una, El Gabinete del Doctor Caligari (Robert Wiene, 1920) pero no hay que desechar obras como Metrópolis (Fritz Lang, 1927) o Fausto (también de Murnau, 1926). Por supuesto Nosferatu se encuentra dentro de esta corriente, pero se distingue la "la única" por no deformar decorados, no tener tan alto contraste (regalando al ojo una extensa gama de grises) y porque los actores gesticulan más. Aún así comparten "argumentos sombríos" y el detalle de que la sombra del vampiro, no hay mayor exponente de contraste que una figura negra, sea un personaje más, proyección del maléfico influjo que el vampiro tiene sobre los demás.
Sepamos algo más de la vida de Murnau.
Murnau nació en Bielefeld (Alemania) en 1888 y su verdadero nombre fue Friedrich Wilhelm Plumpe. Estudió Filosofía en Berlín, Historia del Arte, Literatura, en la Universidad de Heidelberg y Música. Desde muy joven se interesó por el teatro, que comenzó a practicar con solo 12 años.
Durante la Primera Guerra Mundial combate en infantería y aviación, sirviendo a su país como piloto de combate.
Al terminar la guerra, entró en la industria del cine en 1919, fundando la productora Murnau Veidt Filmgesellschaft. En esta etapa dirigió películas como Der Knabe in Blau, Satanás, Sechnsucht y El castillo de Vogelód y su primera obra famosa, Nosferatu. Su obra prosigue en ascenso a lo largo de La tierra en llamas, El nuevo Fantomas y Las finanzas del gran duque, hasta llegar a su obra maestra El último. Esta película constituye una revolución por la amplitud de sus movimientos de cámara y por ser una de las pocas películas mudas narradas solo con imágenes, sin necesidad de intertítulos. Le siguen Tartufo y Fausto. A partir de aquí comenzará su andadura en Hollywood al ser contratado por el productor William Fox, donde dirigirá Amanecer, Los cuatro diablos y El pan nuestro de cada día. Las divergencias surgidas con William Fox durante el rodaje de su última película le llevan a asociarse con el documentalista Robert J. Flaherty para huir de la dictadura de Hollywood y hacer así, en completa libertad, Tabú. Murnau muere poco antes del estreno, el 11 de marzo de 1931, a los cuarenta y tres años de edad, resultado de un accidente de coche.
Si tuviésemos que hablar de los decorados y localizaciones, diríamos que están "contaminados" por la presencia del vampiro. La película comienza con la vista de una torre de formas puntiagudas, imponentes, de formas triangulares que se alzan hasta el cielo. Lo mismo ocurre con los árboles que forman el bosque que rodea al castillo de Nosferatu y con los muebles del propio castillo, sillas con alargados y estrechos respaldos. Si buscásemos similitudes no tardaríamos en caer en la cuenta de que el rostro de Nosferatu no dista mucho de lo que le rodea: un ser muy alto y delgado, con grandes cejas que apuntan al cielo, orejas punteagudas y largas uñas. Incluso en la simbiosis del vampiro con el entorno, por medio de la sombra, ésta de alarga y reafirma sus formas cortantes.
Si tuviésemos que hablar de los símbolos que forman la película, diríamos cosas tales como que las hienas, cuya aparición no parece estar justificada, son la personificación del peor de los seres, el vampiro, en el más desagradable, a los ojos del hombre, y aterrador, a los ojos de los caballos, animal. Otro de los símbolos que aparece en la película es el puente que cruza Harker y que marca el límite entre la tierra de los hombres y la de los fantasmas, entre la vida y la muerte, el bien y el mal, el mundo terrenal y el mundo de las tinieblas. El nombre del barco que transporta a Nosferatu a Bremen se llama "Demeter", que según la mitología griega, era la madre de Perséfone, que fue raptada por Hades, el infierno: Deméter buscará a su hija durante nueve días y nueve noches, en las que se ilumina con una antorcha, relacionado así a la diosa con la noche y la oscuridad. Otro símbolo de rápida lectura es la clase que el doctor Van Helsing imparte sobre las plantas carnívoras, las cuales atrapan a pequeñas presas devorándolas, factor mas que aplicable a la personalidad del vampiro.
La película es una constante lucha entre el mundo real, el bien, y el mundo de la fantasía, el mal. Murnau utiliza los recursos que el cine le ofrece para pasar de uno a otro mediante acelerados y el uso de películas negativas, pero sin abusar de efectos que puedan hacer que "nos salgamos" de la historia. Es este el mayor signo de distinción frente a otras obras expresionistas, contar una historia irreal, llena de símbolos, de una forma real, en decorados reales, estremeciendo al espectador utilizando signos cotidianos que reconoce y se vuelven contra él. En definitiva, una película indispensable para todo cinéfilo.
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